
Hablemos del problema de los calentadores exteriores
Los calentadores exteriores tienen una vida difícil. Entre la lluvia, el polvo y esos cambios bruscos de temperatura, es solo cuestión de tiempo antes de que comiencen a deteriorarse.
Por lo general, cuando un tubo infrarrojo finalmente deja de funcionar después de unos años, eso significa que tendremos problemas. No solo importa el costo del componente dañado, sino también las horas de trabajo necesarias para arreglarlo, además de la frustración de tener que soportar frío mientras esperamos la reparación.
Una forma mejor de reemplazar los componentes
Nos cansamos del método de “desarmar todo”. Por eso, diseñamos nuestros calentadores IP65 con una estructura modular. En lugar de pasar horas reconectando los cables o lidiando con los protectores contra el clima, simplemente se pueden reemplazar los módulos de calefacción sin afectar el sello impermeable del dispositivo.
Ya no hay necesidad de lidiar con tornillos oxidados o esperar a que una junta frágil siga funcionando. Basta con sacar el módulo viejo, colocar uno nuevo y conectarlo. Un proceso que antes tomaba cuatro horas ahora se reduce a veinte minutos.
El equilibrio entre agua y calor
El problema con los sellos impermeables es que, aunque son eficaces para evitar que entre agua, a veces son demasiado eficaces. Cuando se sella el dispositivo para lograr la clasificación IP65, el calor tiende a quedar atrapado en su interior.
Utilizamos juntas especiales y conexiones estandarizadas para mantener los componentes internos secos. Pero aún así, hay que tener cuidado con la ubicación del dispositivo. Es necesario dejar espacio suficiente para que pueda respirar. Si está apretujado en un espacio pequeño, los componentes electrónicos podrían sobrecalentarse durante períodos de frío extremo.
Fiabilidad en la práctica
Lo mejor de todo es que no hay necesidad de preocuparse por dañar la placa de control principal al reemplazar un componente. Utilizamos conectores estandarizados que se ajustan fácilmente en su lugar. Permanecen en su sitio incluso cuando el dispositivo vibra o el metal se expande y contrae debido al calor. Si algún componente falla, basta con repararlo y seguir con lo demás.
Esto permite mantener el tamaño del dispositivo reducido y facilita el mantenimiento.