
Dejen de luchar contra el viento: Cómo calentar realmente los espacios al aire libre
¿Alguna vez han intentado calentar un patio o una zona de cambio con un calentador convencional? Es una tarea imposible. En realidad, lo que se está haciendo es tratar de calentar el aire, pero en cuanto llega una brisa, todo ese calor se disipa. Uno se queda temblando mientras el calentador sigue funcionando sin lograr nada.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. En lugar de tratar de calentar el aire, utilizamos ondas infrarrojas de corto alcance. Estas ondas evitan pasar por el aire y actúan directamente sobre usted y su ropa. Es como la diferencia entre esperar a que una habitación se caliente y entrar en un rayo de sol en un día frío: es instantáneo.
La magia del “calor rápido”
Nuestros calentadores utilizan tubos de cuarzo que se calientan en cuanto se enciende el aparato. No hay necesidad de esperar a que el aceite se caliente o que la caldera funcione. La energía se transmite a la velocidad de la luz, por lo que se siente de inmediato. Esto es muy útil en aquellas zonas donde hace frío, como al caminar desde la piscina hasta el vestuario o durante una charla breve en un área al aire libre. Si sus invitados solo están allí cinco minutos, no tienen tiempo de esperar a que el aire se caliente. Solo quieren dejar de temblar. Ahora, pueden hacerlo.
Diseñados para condiciones difíciles
Seamos realistas: los patios y las zonas de cambio son lugares extremadamente hostiles. Con toda la humedad, la niebla y el agua que a veces se usa para limpiar el suelo, los dispositivos electrónicos normalmente no resisten.
Por eso hemos optado por un grado de protección IP55. En términos sencillos, significa que el polvo no puede entrar y que las salpicaduras de agua no causan daños. También hemos utilizado aleaciones resistentes a la corrosión para el marco, así que no hay riesgo de que el óxido dañe el aparato cuando el aire se humedece. Está diseñado para resistir todo tipo de condiciones adversas.
Algunas cosas a tener en cuenta
Pero hay un detalle importante: estos calentadores consumen mucha energía. No basta con conectarlos a una toma eléctrica normal. Es necesario asegurarse de que los cables y los disyuntores puedan soportar esa carga. Si los cables son demasiado finos, perderán potencia y el calor no será tan intenso.
Además, debido a que el calor es muy directo, se crea una línea clara entre lo “caliente” y lo “frío”. Si el calentador está montado demasiado bajo, puede resultar demasiado intenso para quienes estén debajo de él. Si se ajusta la altura adecuadamente, se logra un equilibrio perfecto entre comodidad y eficacia.